Tres razones para tener un objetivo de focal fija además de tu zoom

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Foto de 55Laney69 en Flickr
Posiblemente una de las primeras cosas que hacemos cuando nos adentramos en el mundo de la fotografía es comprar algún objetivo para complementar el kit inicial que acabamos de adquirir. Normalmente las miradas se centran en teleobjetivos, aquellos que permiten obtener una imagen cercana de objetos a cierta distancia. Es quizá lo que nos llama poderosamente la atención y es nuestra primera opción de compra. Por supuesto, tampoco dudamos en que lo que necesitamos es un "zoom", para poder ser más versátiles y poder abarcar un amplio rango de encuadres sin tener que cambiar nuestra posición.

¿Hay algo de malo en todo esto? ¡Para nada! no hay absolutamente nada malo con esto, todo lo contrario. Practicar con diferentes tipos de objetivos es siempre bueno. Si cuento mi experiencia personal, lo que describo arriba es posiblemente lo que yo también he experimentado. Buscar un teleobjetivo y jugar con él fue la primera adquisición fotográfica que hice ya hace unos años, y he pasado también por los objetivos "todo terreno". Me encantan todas estas opciones y estoy muy contento. Sin embargo, quiero también contar las bondades de unos pobres olvidados: los objetivos de focal fija.

Primero de todo ¿qué es un objetivo de focal fija? Un objetivo de focal fija (o objetivo "prime" en inglés) es un objetivo de una focal determinada que por tanto no dispone de un anillo de zoom. Dicho en otras palabras: lo que ves es lo que hay. Un objetivo de estas características, por ejemplo, podría ser un 50mm que únicamente ofrece la posibilidad de obtener esa focal y no nos podemos mover de ahí. Los hay de todo tipo de focales, desde angulares a objetivos "normales" como el mencionado 50mm e incluso teleobjetivos fijos como 300mm, 400mm, 50mm etc.

Y la pregunta que nos podemos hacer podría ser: ¿y es práctico? ¿vale la pena?. Aunque no lo parezca, sí, lo es, y te voy a exponer unas cuantas razones por las que deberías tener uno en tu mochila, y me referiré sobretodo a los de focal "normal" ya que son los que se pueden considerar más versátiles.

Calidad

Primero de todo hay que destacar la calidad de los objetivos fijos. Al no tener componentes móviles y, por tanto, al tener una construcción mucho más sencilla, estos objetivos suelen tener una calidad superior a los objetivos zoom. Por el mismo motivo, por esa construcción más sencilla, los objetivos son normalmente más luminosos, alcanzando aperturas bastante grandes. No es nada extraño encontrarse aperturas de f1.4 o f1.8 en un objetivo de estas características.

El hecho de tener aperturas muy grandes hace que sea un objetivo ideal para jugar con la profundidad de campo reducida que podemos obtener. Nos permite, por tanto, aislar nuestro sujeto del resto de la imagen y hacer que destaque en el encuadre.

Precio

De nuevo, la construcción sencilla de estos objetivos hace que su precio sea también relativamente bajos. Las marcas suelen poner en el mercado objetivos fijos que pueden rondar los 100€-200€. Mi experiencia personal os lo puede confirmar. Mi objetivo 50mm 1.8 de Nikon costó alrededor de los 100€.

Haciendo un rápido rastreo en eBay también podemos encontrar algunos ejemplos:
Nikon 50mm f1.8: 92,90€
Nikon 35mm f1.8: 186,55€
Canon 50mm f1.8: 84€

Comodidad

Otro punto a favor de los objetivos fijos es la comodidad con la que se trabaja con ellos. Son normalmente pequeños y ligeros y por tanto no son nada aparatosos. Muy cómodos de llevar en la mochila sin por ello tener que cargar con un peso excesivo. Es un objetivo para llevar siempre en la mochila y echar mano de él en cualquier momento. Objetivos como los mencionados arriba tienen un peso de aproximadamente 130-150 gramos, bastante más livianos que los objetivos zoom que típicamente pesan entre 500 y 750 gramos.

Por otro lado, el hecho de no tener anillo de zoom, o mejor dicho, hacer que nuestro zoom pase a ser nuestros pies, facilita que nos concentremos en la composición de nuestra imagen. El encuadre de nuestra foto depende exclusivamente de nuestra posición y esto hace que debamos ser más dinámicos en la escena, tratando de buscar el mejor ángulo y la mejor posición.

Conclusión

Considerar un objetivo de focal fija es siempre una buena idea. Su alta relación calidad precio junto con la comodidad de manejo hacen que sea una opción muy atractiva. Si no lo has probado todavía ¡te animo a ello!


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Las cinco razones para no imprimir una foto en brillo

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Foto de Darren Johnson en Flickr


A raíz de un reciente artículo de este blog sobre los aspectos a valorar en el momento de imprimir y enmarcar una foto, he recibido muchos comentarios acerca de mi valoración acerca de la impresión en mate, y más concretamente de lo contrario, de NUNCA imprimir una foto en brillo. Por esta razón me dispongo a exponer mi punto de vista, eso sí, totalmente subjetiva.

Primero de todo ¿es necesario?

Efectivamente. El acabado en brillante le confiere a la foto un efecto de acabado "húmeda". Y digo yo, ¿Qué necesidad hay? ¿Qué gracia tiene? Yo no se la veo, la verdad. Me gusta que las fotos al imprimirlas sean tal como se han pensado que sean, sin añadir nada como esta capa brillante a modo de barniz. Lo encuentro feo y ya de otra época. Hoy en día que los fotógrafos tienen mil oportunidades de poder editar sus trabajos de una forma u otra ¿tiene que ser en el último paso, el de la impresión, en el que añadamos un barniz? Yo creo que no. Me gusta más que la foto tenga el aspecto natural del acabado en mate. Es posible que hace años, en la era analógica, el imprimir en brillo era casi necesario, sobretodo en el entorno amateur. Hoy en día no lo creo oportuno. Pasemos página por favor.

Produce reflejos

Otra de las razones principales para no imprimir en brillo es simplemente que la foto en si produce reflejos y hace que ver la foto sea una incomodidad total. ¿No te ha pasado? ¿No te has encontrado nunca viendo fotos familiares y tener que girar la foto o la cabeza para poder ver algún detalle? El error está en el acabado. El acabado produce, claro está, un reflejo incómodo que no se produce con el acabado en mate, y eso es para mi ya una razón de peso para no hacerlo jamás.

Son más delicadas de manipular

Un aspecto práctico esta vez. El acabado en brillo deja una película encima de la foto que la hace bastante más difícil de manipular. Es cierto que esto ha mejorado mucho. Recuerdo hace muchos años que las fotos se tenían que casi tocar con guantes y que si ponías un dedo encima corrías el riesgo de perpetuar una huella por los siglos de los siglos. Los arqueólogos del próximo milenio se pondrán las botas con esto y alucinarán cuando encuentren huellas incrustadas todavía en la superficie de alguna foto....aunque en realidad, cuando simplemente vean el acabado en brillo seguro que dirán, "ah sí, acabado en brillo, entonces debe tratarse del siglo XX principios del XXI". Digo principios del XXI porque tengo la esperanza de que acabar con esto algún día no muy lejano :-)

Imprimir en brillo es manipular la fotografía

He escuchado el argumento de que en brillante se "remarcan los colores" e incluso alguien recomendando la norma de que si imprimimos en color lo hagamos en brillante y si es en blanco y negro lo hagamos en mate. ¿Qué argumento es ese?. Precisamente por eso, remarcar los colores o hacer que sean más vivos, es una decisión del propio fotógrafo. Quiero decir, de alguna forma, el acabado en brillo ¡es una forma de manipulación del trabajo del autor!

Vale lo admito, el argumento está cogido por los pelos, pero es bien cierto. Si la excusa para imprimir en brillo es que "queda mejor", es que estamos alterando el trabajo del fotógrafo añadiendo un acabado extra. Es posible que el fotógrafo no esté de acuerdo ¿no?

Es una cruzada personal, ¿qué pasa?

Y por último, claro, la cruzada personal de apostar por el mate y desterrar de una vez el acabado en brillo. Lo sé, no llevan a nada y no tienen demasiado alcance, pero me gusta embarcarme en este tipo cosas. Tiene un punto romántico. Es el mismo tipo de cruzada que la reivindicación de los signos de interrogación o de admiración iniciales (¿¡). En un texto formal como el artículo en un blog esto no tiene importancia, ya que evidentemente los signos iniciales van a estar allí seguro....el mérito viene cuando estos signos aparecen en un chat por teléfono móvil, donde tienes que ir hasta a una tercera pantalla del teclado para buscar el maldito ¿ o ¡.

En este tema de las fotos en brillo o en mate va a ser lo mismo. Aquí lo dejo para que lo reflexiones y lo valores tu mismo. Si digo que no quiero convencerte de la conveniencia de imprimir en mate, mentiré, claro que quiero convencerte. Al menos mi intención es que la próxima vez que en la tienda de fotos te digan aquello de "brillo o mate" se te cruce inmediatamente un flash mental y te acuerdes de aquél artículo que leíste no sabes dónde que te decía "¡en mate! ¡imprime en mate!". ¡Únete a la cruzada!


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Seis aspectos que debes valorar al imprimir y enmarcar una foto

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Recuerdo hace un tiempo en la clase inicial de un curso de fotografía, y tras debatir brevemente entre los alumnos, la profesora definió la fotografía como "un objeto que se puede tocar". Efectivamente, la fotografía es un trozo de papel dónde hemos plasmado una imagen y efectivamente se puede tocar y trabajar con él. Siempre recuerdo esas palabras porque estando en la era digital la excepción suele ser que imprimamos nuestras fotografías e incluso que lleguemos al punto de enmarcarlas.

En este artículo describo los diferentes aspectos que tengo en cuenta para pasar de la imagen en digital a la foto finalmente enmarcada

Color o blanco y negro

Podríamos pensar que la decisión de dejar la imagen en color o en blanco y negro en realidad es parte del proceso de obtención y procesamiento de nuestra imagen. Es decir, es parte de la decisión de si una imagen debe quedar en color o mejor en blanco y negro. También puede ser una opción estrictamente personal (ejemplo: "yo sólo hago fotos en blanco y negro"). Es cierto, siempre es así. Pero ¿qué pasa cuando elegimos una foto para ser imprimida y enmarcada? Es muy posible que empecemos a pensar un poco más allá de la foto en sí para incluir los elementos más allá de la propia imagen obtenida: ¿para quién es?, ¿cuán grande vamos a querer la foto?, ¿dónde va a estar expuesta?, ¿va a formar parte de una composición de otras fotos?, etc.

Es todo esto lo que a mi me hace pensar muy bien si vale la pena pasar a blanco y negro o mejor dejarlas en color. No tengo una regla clara. Lo que me gusta hacer es hacer una pequeña composición de las fotos que quiero imprimir y ver como funcionan todas ellas juntas. A partir de ahí tomo una decisión. Mira por ejemplo lo que hice recientemente con unas fotos de mi hija Noa; primero coloqué las imágenes en color en una composición determinada (esta no es la composición final). El objetivo es ver como funcionan todas las imágenes juntas, y valorar el conjunto:


Composición fotos en color

A continuación hice lo mismo con una versión en blanco y negro.

Composición fotos en blanco y negro


Cuestión de gustos, pero en este caso, me gustó más la opción en blanco y negro. Le da más uniformidad al conjunto y creo que funcionan mejor. De nuevo, cuestión de gustos.

Recorte

El recorte de la imagen (el crop) es un aspecto vital cuando vamos a reproducir nuestra imagen en papel. la razón es que los formatos que ofrecen los laboratorios no tienen porque ser los que encajen con la proporción 3x2 de las cámaras digitales. Es por eso que se vuelve imprescindible trabajar el recorte de la imagen en función del formato de impresión que queramos obtener. En el ejemplo de las imágenes comentadas más arriba, el formato que elegí para las fotos es 24x30.

Ejemplo de recorte efectuado a 24x30

En la imagen superior puedes ver el tipo de recorte efectuado en una de las fotos. Puedes ver que la diferencia de formato es significativa y esto obliga a pensar muy bien en cómo efectuar el recorte. Es un buen momento para poner en practica los conocimientos de composición, ya sean aspectos generales como el encuadre como aspectos más específicos cuando fotografiamos personas.

Mate o brillante

No quiero ver a nadie imprimiendo una foto en brillante. Punto y final.
Va, me explico. El acabado brillante da a la imagen un aspecto de húmedo ficticio, y una vez expuestas generan reflejos bastante indeseables y molestos a para mi gusto. Si te parece que quedan mejor, ¡error! deja de hacerlo, imprime en mate y no te arrepentirás.

Laboratorios profesionales

¿Vale la pena trabajar con laboratorios profesionales?
Sin duda, vale muuuucho la pena. No lo dudes. Trabajar con laboratorios profesionales marca la diferencia. En ellos te van a asesorar sobre el resultado final de tus imágenes e incluso, si no te atreves tu mismo o no estás familiarizado, te pueden ayudar con los aspectos técnicos de tus archivos por un pequeño porcentaje del coste, todo muy razonable.

Hay que perderle el miedo. Es una lástima trabajar en las fotos, editar, recortar etc. como para que luego la impresión en papel deje mucho que desear. Ponte en manos de laboratorios profesionales ya que vale mucho la pena.

Papel

El papel sobre el que imprimimos las imágenes también importa. Si trabajas con laboratorios profesionales (ver arriba) te informaran sobre las opciones disponibles. Los papeles con mayor gramaje dan una mayor calidad al trabajo final aunque aumenten su precio también. Vale la pena preguntar en cualquier caso sobre las opciones disponibles, ya que si vamos a imprimir un trabajo que queremos exponer en algún lugar visible, seguramente querremos una buena calidad. También decir que en general los laboratorios profesionales suelen ofrecer una muy buena calidad en los acabados "estándard", pero no está de más valorar distintas opciones. Te recomiendo que hagas alguna prueba. Si tienes una foto especial que quieras imprimir, prueba un papel de buena calidad. Te costará un poco más pero te permitirá valorar si vale la pena o no.

Enmarcados

Finalmente el gran tema de los enmarcados. Este es un mundo en si mismo y es muy casi tan importante como la foto en sí. ten en cuenta que de alguna forma, el enmarcado pasa a ser la extensión de la foto, y es por eso que debemos elegir bien.
En el mercado hay miles de opciones, todo tipo de marcos, todo tipo de passepartout tamaños, colores y materiales diversos.

Primera decisión ¿passepartout sí o no?. Bien, primero decir que el passepartout es el espacio que se deja entre el marco y la foto, y pueden ser de muchos colores y de tamaños diversos. El passepartout hace que la imagen "tome aire" o "respire" en el enmarcado final, favoreciéndola y resaltándola.

Mi preferencia es a hacer siempre passepartout cuando estamos trabajando con tamaños relativamente grandes. Si vamos más allá del 20x15, creo que en vale la pena incluirlo.

En general, me suelen gustar dos estilos: el discreto y el atrevido. Sí ya lo sé ¡no tengo criterio! Me explico; el estilo discreto es aquel con un passepartout generalmente en blanco y un marco discreto, en color blanco o color plateado. También el marco en negro suele quedar bien. El estilo más atrevido suele pasar por passepartouts en colores y un marco que combine. Es aquí donde podemos empezar a jugar con configuraciones diferentes, marcos de colores más extremos; plata, morado, dorado y otros materiales como la madera.

Todo un mundo en el que recomiendo que entréis. Hay muchos profesionales en esta área que ofrecen un servicio excelente. A mi me gusta ir con mi foto imprimida y que ellos me asesoren. Lo recomiendo encarecidamente.

En cuanto tenga las fotos enmarcadas en la pared ¡os actualizo!


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Resumen del 2013

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Llegamos a fin de año 2013 y es tiempo de hacer un pequeño resumen de lo acontecido en este blog donde vamos contando aspectos interesantes del mundo de la fotografía así como mis experiencias en el programa Google Fotos de Negocios. En primer lugar, comentaros que este año he compartido con vosotros 48 entradas, tocando diferentes temas. A principios de año acabé el curso de fotografía con los capítulos acerca del flash. Pasamos por algunos consejos de cómo hacer fotografías en modo automático y por una serie de artículos que trataban sobre el difícil tarea de hacer fotos a los niños. Todo esto salpicado con las novedades acerca de mi trabajo con Google, como por ejemplo el realizado en el Evenia Olympic Palace.

Espero que os haya gustado!!

Finalmente me gustaría desearte todo lo mejor para el 2014. Deseo que lo rellenes de buenos momentos y ¡qué les hagas muchas fotos!


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Cómo hacer un retrato en clave baja

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Autorretrato en clave baja


El retrato en clave baja es una técnica fotográfica que consiste en intentar controlar la luz de forma que iluminamos al sujeto mientras que el fondo lo mantenemos totalmente negro. La técnica permite obtener imágenes muy dramáticas y llamativas.

Si me preguntas de dónde viene el término "clave baja" confesaré que no lo sé. Imagino que proviene del término en inglés "low key".... En contraposición existe también la técnica en "clave alta", que ya te puedes imaginar que consiste en todo lo contrario, en conseguir imágenes que se caracterizan por la ausencia de sombras y el predominio de la luz.

Bien, pero volviendo al tema ¿cómo conseguimos hacer un retrato en clave baja? ¿qué necesitamos? Deja que te lo explique a continuación y seguro que te sorprende lo sencillo que puede llegar a ser ya que nos basta y nos sobra con una única luz (flash) para llevarlo a cabo.

Ajustes de la cámara

Lo primero que debemos tener en cuenta es que no es necesario encerrarse en un cuarto totalmente oscuro para hacer este tipo de fotografía. De hecho podemos usar cualquier espacio interior e incluso es posible hacerlo en un exteriores sin ningún problema. Entonces, ¿como puede ser que obtengamos una imagen totalmente negra?

La solución es muy simple. Lo primero que debemos hacer es intentar ajustar la cámara de forma que, sin disparar el flash, obtengamos una foto totalmente negra. Para ello, recuerda que podemos ajustar tanto la apertura, como la velocidad de obturación como la sensibilidad. Si cerramos la apertura, aumentamos la velocidad de obturación o reducimos la sensibilidad hacemos que nuestra cámara capte menos luz hasta un punto en que lo que obtenemos es una fantástica imagen en negro. Sólo un pequeño recordatorio. Vamos a disparar un flash, así que recuerda que no podrás aumentar la velocidad de obturación hasta más allá de la velocidad de sincronización del flash (¿recuerdas aquello de las cortinillas del obturador?). En mi caso, ese límite está en 1/200.

Esto es lo que he hecho recientemente en una sesión de autorretrato. Los ajustes que decidí para mi cámara fueron: f11 o f16, 1/125 i ISO100. Estuve jugando con un par de aperturas obteniendo resultados ligeramente distintos. Como decía, con estos ajustes en la cámara y sin flash, la imagen obtenida es una fenomenal foto en negro, nada más....¡vamos bien!

El flash

El segundo componente fundamental para hacer una foto en clave baja es el flash. Puesto que los ajustes de la cámara hacen que no captemos absolutamente ninguna luz ambiental, la luz del flash será la única que queremos que aparezca. Es de esta forma que conseguimos el efecto de que buscamos.

Para la sesión de autorretrato ajusté el flash a una potencia bastante menor a la que se correspondería a los ajustes de la cámara. Es decir una luz bastante débil. Está ajustado unos cuatro o cinco pasos por debajo, aproximadamente a f5,6 e ISO 200. En definitiva, la idea es controlar la luz del flash rebajando su potencia.

Otro elemento que he usado en el flash es un snoot, que no es nada mas que un cono metálico que se adapta a la cabeza del flash. Este elemento hace que la luz se concentre en una zona muy determinada y de esta forma podamos controlar perfectamente la dirección hacia donde la dirigimos. Yo utilizo un snoot de un kit de accesorios de flash de la casa FalconEyes (ver imagen más abajo) pero el mismo efecto se puede conseguir simplemente creando un cono con una cartulina negra que se puede enganchar a la cabeza del flash. Hay muchas alternativas "hágalo usted mismo" en Internet, algunas muy divertidas, para construir un snoot casero...si te interesa sólo tienes que bucear en el universo de Internet.

Snoot colocado en la cabeza del flash
Snoot en la cabeza del flash


La posición donde situamos el flash también es muy relevante. Puesto que queríamos darle al retrato un aspecto muy dramático, la decisión fue la de situar el flash en una posición muy lateral, digamos a unos 60 grados del sujeto, sin llegar a estar en perpendicular. Parte de la decisión de colocarlo en esta posición también depende del espacio que uno disponga entre el sujeto y el fondo. Queremos evitar que la luz del flash se refleje en el fondo pero si disponemos de poco espacio y colocamos en flash muy centrado, corremos el riesgo que también quede iluminado y perdamos así el efecto que queremos. La forma de evitar esto es situar el flash en una posición lateral. Decir también que el flash está situado a unos 2 metros de altura aproximadamente para que quede por encima de la cabeza.

El flash está disparado de forma remota desde la cámara mediante unos transmisores remotos. Lo puedes ver en la imagen superior colocado justo entre el cuerpo del flash y el trípode.

Las poses

Como siempre, en el momento de hacer un autorretrato, el momento duro es el de posar delante de la cámara. En este caso, hay que prestar atención a la posición del flash. Al usar el snoot, debemos de ser precisos con la colocación, ya que podemos estar iluminando una zona totalmente diferente a la deseada.

Jugué con la colocación del flash a ambos lados de la escena y con varios tipos de poses, mirando a un lado,  mirando al otro, mirando al flash directamente. Finalmente pude obtener alguna imagen interesante ¿no te parece?

Autorretrato en clave baja
Flash situado a la derecha y mirando hacia adelante

Autorretrato en clave baja
Flash situado a la derecha y mirando hacia la luz

Autorretrato en clave baja
Flash situado a la izquierda y mirando hacia adelante. Procesado en Blanco y Negro


Y tu ¿te atreves a probar con la técnica de la clave baja? ¿lo ves complicado?



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Cómo hacer una foto de perfil corporativa uno mismo

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Hace unos días decidí que debía renovar mi foto de perfil de varios sitios sociales como facebook, twitter etc. También recientemente, por temas de trabajo, he tenido la necesidad de renovar mi foto corporativa. Entre las opciones disponibles, he decidido hacerla yo mismo....vaya, lo que sería un autorretrato. Te explico a continuación cuál ha sido todo el proceso:

El escenario

Claro, empecemos por el principio. La primera decisión es el escenario de la toma. Yo tuve claro que debía ser en casa. Prefería un interior a un exterior ya que en la época en la que estamos ya (Noviembre) pensé que lo más cómodo era hacerlo en casita. Además ya tenía pensado un par de rincones de la casa dónde podría hacer las fotos. Ambos rincones tienen una pared sin ningún tipo de distracción, cosa que permitiría tener un fondo uniforme, justo lo que necesito para mi foto.

El primero de los rincones es una habitación que utilizamos como estudio con el ordenador y los libros (sí sí, ¡también la plancha!). Es una habitación relativamente pequeña por lo que el margen de maniobra es menor. También en la pared del fondo hay un cuadro colgado y el interruptor de la luz, cosa que pretendía evitar tratando de encuadrar justo en la zona libre de estos elementos. El segundo rincón que tenía pensado era el comedor. Allí el margen de maniobra es mayor ya que el espacio es más grande, y justo una de las paredes está libre totalmente de cualquier elemento. A pesar de no haber un espacio exagerado, dispongo de 3-4 metros libres para moverme.

Finalmente, y tras algunas pruebas, la decisión fue utilizar el comedor.

El equipo utilizado

Tenía claro que necesitaba un punto de luz (flash) que iba a situar en un punto elevado por encima de mi cabeza de forma que la luz me llegara de forma lateral. Así que dispuse de mi flash SB-900 en un trípode a unos 2m de altura digamos a unos 45-60 grados de donde me iba a situar. Además coloqué un pequeño beauty-dish acoplado al flash. Este complemento permite que la luz del flash se difumine proporcionando luz suave a toda la escena. El flash lo disparaba con un juego de disparadores Cactus V5 situados en la cámara y en el flash.

El flash está disparando en  modo apertura "A". Este es un modo muy útil en los flashes de Nikon ya que permite ajustar el flash con los ajustes de la cámara. De esta forma el flash proporciona la luz adecuada para esos ajustes. Esto es importante ya que, al disparar de forma remota con unos disparadores externos, la información de la cámara no se trasmite al flash. Sin embargo, esta opción del flash de Nikon, permite ajustarlo y ya entonces podemos situarlo en cualquier punto sin que nos tengamos que preocupar por la intensidad del mismo.

Utilicé un objetivo fijo de 50mm f1.8. Este objetivo es ideal para retratos por su gran luminosidad, y a pesar de contar con una focal fija, no fue problema una vez encontrado el encuadre que mejor encajaba en la foto. Ajusté la cámara a ISO 200, f2.8, 1/200.

Coloqué la cámara en un trípode aproximadamente a 1.75m de altura y acoplé un disparador manual con la intención de evitar al máximo cualquier movimiento de la cámara.

El modelo y las poses 

Bien, vamos con lo duro del tema, posar para hacer un autorretrato. Efectivamente, en general no nos gusta posar para hacer una foto, imaginad cuando uno está acostumbrado a estar al otro lado del visor. Pues nada, ánimo. Intenté ser aplicado y utilizar recursos para el momento de posar.

Primero de todo la posición ante la cámara. Tenía clarísimo que quería una pose en la que los hombros estuvieran desplazados, uno delante del otro. Quería evitar la foto con las espalda totalmente recta estilo "DNI". Girando un poco el cuerpo se consigue ese efecto resultando en una imagen más dinámica.

Por otro lado intenté colocar el hombro más cercano a la cámara un poco por debajo del otro hombro, de forma que da la sensación que "te acercas" a la cámara.

Fíjate en la fotos de más abajo. En la de la de la izquierda el hombro más cercano a la cámara aparece más elevado que el más alejado. Esto da sensación de "alejado". Sin embargo, en la foto de la derecha se produce el efecto contrario. El efecto es sutil y sólo es necesaria una pequeña diferencia de posición para conseguirlo.

Otra cosa que intenté es mover la barbilla un poco hacia adelante. Aunque sea mínimamente, este ligero movimiento hace que no se formen bolsas en el cuello y es más favorecedor que tener la cabeza totalmente recta.

Finalmente procuré tener la cabeza recta a pesar de estar de medio perfil. Quería evitar aparecer con la cabeza inclinada ya que no encuentro que sea nada favorecedor (mis amigos ya conocen esto cuando les corrijo en el momento de hacerles fotos jejeje).

Como te puedes imaginar, intenté varias opciones de posado, de un lado y del otro. La verdad es que no tengo preferencia por ninguno. Elegí finalmente una de las fotos en la que tengo una mejor expresión

La toma

Pensaba accionar yo mismo el disparador, pero me di cuenta que el cable apenas alcanza un metro. Así que decidí pedir la ayuda inestimable de Silvia, mi mujer. Con ella decidimos el mejor encuadre y la mejor posición para realizar la toma, justo en un lugar dónde el encuadre no cortara por ningún lado y colocando el flash en la posición deseada.

Silvia entonces me ayudó a hacer las fotos de forma que a medida que iba cambiando de pose, ella iba disparando la cámara.


¿Te has encontrado alguna vez en la situación de tener que hacer un autorretrato? ¿Cuál ha sido tu experiencia? Compártela en la sección de comentarios de esta entrada


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Hacer fotos a niños - El flash (7 de 7)

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Foto de jeppe2 en Flickr



El flash

Hablemos finalmente de el flash cuando lo usamos para hacer fotos a los peques. 
El flash es un dispositivo que vamos a usar cuando disponemos de poca luz. La luz que nos va a dar el flash es una luz muy puntual y directa, es decir, una luz dura cómo hablábamos en el primer capítulo de esta serie de posts sobre hacer fotos a niños.

Si usamos el flash de forma directa, vamos a hacer uso de esta luz dura y por tanto vamos a provocar sombras y contrastes muy acentuados en el retrato que estamos intentando realizar. Esto no es malo, sólo que lo debes tener en cuenta. Si no hay otra forma de evitarlo, simplemente debes ser consciente.
Pero un momento,  ¿hay alguna forma de usar el flash y sin embargo obtener luz suave? Pues sí, sí que la hay. Veamos dos formas:

1 - Difumina la luz del flash

El principio de acción de difuminar la luz del flash es muy simple. Se trata de provocar de alguna forma que la luz puntual del flash se difumine, y que por tanto, se suavice. De esta forma obtendremos resultados más naturales y agradables. 

Actualmente se comercializan diferentes mecanismos para difuminar la luz del flash, desde los más sencillos a los más profesionales. Se trata de artilugios que se sitúan frente al flash y que difuminan la luz. Existen también muchos recursos en internet que explican soluciones “hágalo usted mismo” bastante imaginativos. Por ejemplo el que propone simplemente colocar un vaso de plástico blanco delante de la luz del flash. Tiene sentido, la luz del flash se difumina por el hecho de pasar a través del vaso de plástico y el efecto se puede apreciar inmediatamente.

2 - Haz rebotar la luz del flash

Esta solución quizá no sea tan obvia. El principio de acción es el mismo que en el caso anterior, sólo que ahora no vamos a situar nada delante de la luz del flash, sino que vamos a hacer que la luz del flash rebote en alguna superficie....por ejemplo, el techo (siempre que podamos claro está). Efectivamente, si lanzamos un flashazo hacia el techo, la luz volverá a bajar de forma mucho más difuminada. Lo que hacemos en esta ocasión es que aumentamos la superficie desde dónde proviene la luz, y por tanto la estamos suavizando.

Te pongo un ejemplo de un flash rebotado en el techo. En esta ocasión es una foto realizada en una fiesta infantil. El espacio es una sala habilitada para la ocasión que requería el uso del flash.



El flash está montado encima de la cámara y está apuntando hacia el techo. La luz obtenida es suave y no crea sombras marcadas. Si te fijas un poco, verás el destello del flash rebotando en el techo en el reflejo de las maracas. Como ves, la luz venía de la parte superior abarcando una zona bastante amplia, lo que difumina la luz y permite que obtengamos un resultado bastante natural.
Nota sobre la foto: se trata de un recorte de una foto más amplia de la que he recortado a mi hija Noa para mostrarla en esta entrada. El recorte está un poco forzado para no incluir a ningún otro niño.

En flashes externos avanzados o profesionales esta opción es bastante sencilla de llevar a cabo, ya que podemos dirigir la cabeza del flash muy fácilmente hacia el techo. Si estamos usando el flash incorporado en nuestra cámara, entonces tendremos que recurrir a soluciones que existen hoy en el mercado para hacer rebotar la luz en el techo.

Si tienes curiosidad también existen muchas soluciones “hágalo usted mismo” que están fácilmente disponibles en Internet.

Los ojos rojos

Efectivamente, los ojos rojos son el principal problema cuando usamos el flash. Los ojos rojos se producen cuando dirigimos la luz directa del flash hacia los ojos, y es el resultado del reflejo de la luz proveniente de la retina. Al estar la retina llena de vasos sanguíneos provoca que la luz reflejada sea de color rojo.

¿Cómo evitarlo? venga, te explico tres formas

1 - Difumina el flash

Efectivamente, justo lo que te acabo de contar más arriba Si difuminas esa luz intensa y la suavizas, evitarás el efecto de los ojos rojos ya que la luz no llegará de forma tan intensa a los ojos. Lógico ¿no? Ya tienes un motivo más para intentar difuminar la luz del flash o para hacerlo rebotar en una superficie amplia como el techo. Además de conseguir una luz más suave, evitarás en cierto modo el efecto indeseado de los ojos rojos.

2 - No mirar directamente a cámara

También parece lógico ¿a que sí?. Simplemente indicando a tu pequeño/a que desvíe la mirada un poco más allá de la cámara, evitaremos que el reflejo sea captado de nuevo por la cámara, y así evitamos el efecto de ojos rojos. No es necesario que desvíe la mirada demasiado, no es necesario que ahora todas las fotos que hagas sean todas ¡de perfil!. Simplemente con desviar la mirada un poco ya evitamos el efecto. Prueba por ejemplo a decirle a tu pequeño que mire un par de palmos más allá de la cámara. Extiende tu mano unos 50cm e indícale dónde quieres que mire. Con eso seguramente será suficiente.

3 - Modo reducción ojos rojos

Algunas cámaras ofrecen un modo de reducción de ojos rojos. Esto lo que hace es que simplemente lanzan unos destellos previos al flash definitivo. Esto provoca que la pupila del ojo se cierre un poco, evitando en cierta forma el efecto de ojos rojos. No es el método más efectivo pero siempre se puede probar. El principal problema es que al disparar varios destellos previos, el tiempo necesario para hacer la toma se alarga. Ya sabemos que los niños son muy movidos así que si usas el modo de reducción de ojos rojos te será un poco más complicado captar "ese momento".

Los reflejos en las gafas 

Otro típico dolor de cabeza son las gafas. Efectivamente, cuando usamos el flash y nuestro protagonista lleva gafas, tenemos un pequeño problema. El destello del flash se puede ver reflejado y arruinar una preciosa foto.

Las soluciones para evitar este efecto pasan, como en el caso anterior en: difuminar el flash, o en no mirar directamente a la cámara. El principio es el mismo, al evitar que luz intensa se refleje de vuelta en la cámara, evitaremos este efecto.

Otra forma de evitar el reflejo en las gafas, que quizá no sea demasiado práctico poner en práctica con niños, es inclinar las gafas un poquito, de forma que miren ligeramente hacia abajo. No tiene que ser mucho, simplemente un poco para que en el caso de que haya un reflejo, éste rebote en una dirección que no incida en nuestra cámara de nuevo. 


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Hacer fotos a niños - No cortes articulaciones (6 de 7)

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Recordaré para siempre una clase de fotografía en el Centre Cívic Can Basté. A los alumnos nos tocó aquel día llevar fotos para un ejercicio de "mostrar el movimiento". Para esa ocasión elegí una foto que hice en un partido de futbol sala. La foto era la del momento del saque inicial. Consistía en los pies de un jugador que, al ser un movimiento rápido y junto con la baja velocidad de obturación de mi cámara, aparecieron movidos sugiriendo la sensación de movimiento de aquel momento inicial del partido. Es justamente la foto que encabeza esta entrada.

La profesora, Rebeca, miró la foto y tras pensarlo unos segundos, preguntó a todos los demás qué veían en esa foto. En concreto si veían algo extraño. Todo el mundo se lanzó a opinar sobre que si estaba un poco oscura (cierto) etc...Rebeca se estaba refiriendo a algo totalmente distinto y aprovechó para explicarnos algo que ya nunca podré olvidar.

Resulta que los pies del jugador estaban muy bien y había conseguido captar el movimiento a la perfección, pero el encuadre le cortaba las piernas justo por la altura de las rodillas. ¡Pecado mortal! Creo que las palabras textuales fueron algo así como "están ahí como colgadas ¿no?"....

Cuando fotografiamos a niños y a personas en general, debemos procurar NO cortar nuestro encuadre por las articulaciones. Si lo hacemos le damos un aspecto poco natural e incluso desagradable a la imagen. Esto aplica entonces a cuello, hombros, codos, muñecas, cadera, rodillas, tobillos...

Así que fíjate por dónde pasa tu encuadre y evitarás alguna foto con aspecto poco agradable. Hay veces que no nos damos ni cuenta que hemos cortado nuestro encuadre justo por una articulación. El caso típico es cortar una mano justo por la muñeca. Encuadras, todo parece ir perfecto y luego cuando revisamos la toma....sorpresa, nos falta una mano. El matiz es muy pequeño; si cortamos por la articulación, el resultado es un poco desagradable, en cambio cortar en un punto intermedio entre dos articulaciones no produce ese efecto.

El cuello suele ser otro caso típico. Llenamos el encuadre tal como decíamos en otra entrada anterior, nos acercamos a nuestr@ protagonist@..... y vaya, nos damos cuenta que hemos encuadrado justo por el cuello. Sólo es necesario que incluyas un poco más de hombros y bajes un poquitín el encuadre para hacer desaparecer el efecto desagradable


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Hacer fotos a niños - Los ojos lo son todo (5 de 7)

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Los ojos

Los ojos son el elemento más importante en un retrato. Como seres humanos somos extraordinariamente buenos analizando los ojos de las personas. Identificamos ojos de alegría, de tristeza, de preocupación.

Desde el punto de vista fotográfico, centramos nuestra mirada de espectador en los ojos de la persona fotografiada, y por tanto es el elemento que debemos destacar en nuestro retrato. Es más, podemos obviar las otras partes de la cara y seguir obteniendo un buen retrato, tal como hemos comentado en otras entradas.

Es por tanto fundamental obtener imágenes de nuestros pequeños con unos ojos bien expresivos ya que nos va a determinar el resultado final. Importante también va a ser la posición donde vamos a situar estos ojos dentro del encuadre. Para ello en fotografía existen reglas compositivas de muchos tipos. Posiblemente la más famosa de ellas sea la regla de los tercios. 

La regla de los tercios

Foto tomada desde altfoto.com

La regla de los tercios propone que dividamos el encuadre con dos lineas horizontales y dos lineas verticales de forma que dividamos el encuadre en tres bandas horizontales y tres verticales respectivamente (de ahí el término “tercio”). 

La regla dice que los elementos situados sobre esas líneas, resaltarán mucho más ya que crean cierta tensión en la composición que hace que prestemos más atención. Además los elementos situados en los puntos de intersección de las líneas horizontales y verticales tendrán una fuerza aún más destacada. En contraposición, los elementos que situamos justo en el centro del cuadro generalmente no llaman nuestra atención, y son en general fotos más previsibles y no tan sorprendentes. Bueno, es simplemente una regla compositiva que podemos utilizar y que nos puede servir de guía cuando estemos disparando con nuestra cámara. Como siempre decimos las reglas están bien conocerlas pero no se han de convertir en dogmas. Vale la pena conocerlas y experimentar con ellas.

Volviendo al tema de hacer fotos a niños, situar los ojos de nuestr@ protagonist@ aproximadamente en alguno de los tercios (el superior normalmente) e incluso hacer concidir uno de ellos en el punto de intersección, suele dar un buen resultado. ¡Intentalo en tus próximas fotos!

La mirada

Otro concepto que va a captar de inmediato al espectador de nuestra foto va a ser la mirada. La mirada nos guía como espectadores hacia una dirección y eso lo podemos aprovechar.

Suele funcionar muy bien el recurso de encuadrar al niño/a de forma que dejemos más espacio hacia el lugar hacia dónde mira. Es decir, si mira hacia nuestra derecha, situaremos al niño/a a la izquierda del cuadro, y de esta forma dejaremos más espacio en el lado derecho del encuadre. Esta forma de encuadrar ayuda a explicar la historia que queremos reflejar. Le “damos aire” a la composición y obtenemos una imagen natural.

Incluir el elemento al que el niño/a está mirando también es un elemento compositivo muy poderoso. Si está mirando un juguete, un objeto etc. es interesante incluirlo también en el cuadro ya que explicará la historia de esa foto. Si lo que el niño/a está mirando es otra persona, el juego de miradas también resulta muy poderoso visualmente hablando. Nuestro cerebro elaborará la historia de forma inmediata a partir de la imagen que tomemos. Como te decía, como seres humanos somos extraordinariamente buenos reconociendo personas y en particular interpretando lo que las expresiones faciales nos quieren decir. Un juego de miradas es un elemento muy apetitoso para nuestro cerebro que inmediatamente interpretará la situación y le llamará la atención.


Conclusión

Los ojos es lo más importante en un retrato. Asegurar que captamos bien la expresión de los ojos así como una buena colocación dentro del encuadre suele ayudarnos a obtener una buena imagen. El juego de miradas, si es posible obtenerlo, es otro elemento compositivo interesante que podemos captar.


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El vídeo promocional de Google Fotos de Negocios

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Sobre el mes de marzo de este año me llamó mi coordinadora de Google diciendo que estaban en el proceso de realizar un vídeo promocional para el programa de Google Fotos de Negocios tomando testimonios de establecimientos publicados en Barcelona. La sorpresa fue cuando me explicó que uno de los elegidos había sido la Cistellería Siscart, justamente uno de los primeros trabajos que hice en Noviembre de 2012.

Así pues Google encargó a dos chicos de una productora americana (David y Erick) el realizar una entrevista a Mª Joana Siscart, la propietaria del establecimiento, y el tomar las correspondientes imágenes para ilustrar el vídeo promocional.

Tuve el placer de acompañar tanto a Mª Joana Siscart como a Pepo, su hijo, en el proceso de grabación del vídeo facilitando las traducciones durante la entrevista. Una gran experiencia y una gran oportunidad haber podido participar en el proceso.

El resultado de la pieza no ha quedado nada mal. Lo podéis ver aquí mismo. ¡Disfrutadlo!


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